lunes, 20 de octubre de 2008

Más vale tarde que nunca

Muchos días después…llega el ansiado post del concierto de Móstoles, no por falta de ganas sino de tiempo, porque la que escribe tiene mogollón de curro y un jefe muy pero que muy pesado, dicho sea de paso.


Bueno, a lo que vamos, el concierto de Móstoles. A todos los santos del cielo recé para que no lloviera y debimos de ser muchos lo que rezamos porque, a pesar de que hacía un frío del carajo, no llovió ni gota.
A las 22:30 había yo quedado en el Carrefour de Móstoles para recoger a mi amiga la argentina, bendita ella, que me llevaba de reportera gráfica con su chachicámara de video/fotos.


Como la hora del concierto era un poco indeterminada (entre el programa de las fiestas y la hora de otras fuentes había una hora y media de diferencia), llegamos a las 11 al escenario a ver el percal no fuera a ser que no cogiera un sitio, no digo cerca pero por lo menos que no viera a una pulguita dando saltos.
Cuando llegamos, ya había un montón de gente, acoplada y muy apelotonada (debía ser por el frío) pero entre la gente detecté sospechosos huecos vacíos que agarrando a la argentina cual bolso, me dispuse a invadir, pero cual fue mi sorpresa cuando, de vacío nada, la gente estaba con su culito blanquito posadito en el suelo haciendo la espera más llevadera.


Tras una fugaz visita al baño móvil (los nervios preconcierto, ya se sabe), el cual disponía de un artilugio que parecía un freno de mano o… la palanca de cambios de un coche, y que a mi me dio un poco de yuyu tocar, no fuera a ser que el WC portátil arrancara a andar por todo el recinto ferial conmigo dentro y que… resultó ser la cadena del wáter, tomamos definitivamente posiciones y esperamos a que empezara el concierto.


En principio parecía que estábamos bien situadas (aunque nunca es suficientemente cerca, las cosas como son), pero no! Yo ya estoy acostumbrada a los fenómenos parapsicológicos que acontecen en los conciertos de Malú, y este no iba a ser menos. Cuando empezó el concierto, los individuos que había delante de mi empezaron a creceeeeer y creceeeeer hasta aumentar por lo menos 30 centímetros su tamaño!! Yo, que también quería crecer pero no lo conseguía, tuve que conformarme con ponerme de puntillas (después de esto me presentaré al casting de la Compañía Nacional de Danza) y oscilar entre hombros, cuellos y orejas ajenos.


En cuanto la maluka salió a escena, con unas ganas que la faltó tirarse de cabeza al público, la di instrucciones a mi asistente para que empezara a hacer fotos y videos y cual fue mi sorpresa cuando me mira con cara de….de… "mira, pone tarjeta protegida”. Perdón???? Que era eso de tarjeta protegida??? Protegida de qué?? Por quien!?!?! Yo ya pensaba que me quedaba sin fotos en las que babear y videos… videos… con los que babear... jijij pero descubrimos una lengüetita en la tarjeta que me hizo mas feliz que un regaliz!!
Nuestros lectores mancos pensarán que soy la tía más torpe e involucionada del planeta, y yo para disipar sus dudas, confirmo que sí, lo soy, pero a simple vista no se nota.


Bueno, bueno, la maluka estuvo que se salía, la había sentado el descanso pero bien, bien… requetebién!! No sé quien tenía más mono de concierto si nosotros o ella!! Cantó que era un gozada escucharla, estuvo simpática con esos puntillos de siempre, sonriente y disfrutando como la que más.
Ahí va una foto de la cara de “me moría por estar aquí arriba otra vez” :





Sí, también tengo foto de "me moría por verte ahí arriba otra vez", pero no la pienso poner, vale??

Sólo una más


[Y aquí acaba la gira para Sólo una más (para mí acabó hace más tiempo, sniff)… aunque la tía podría haber ido al último de los concis de la maluka, que fue en los madriles… pero como sabía que no me iba a poder llamar, estando yo en Londres, prefirió no ir… no tenía sentido, verdad?? Jijiji]

Dori

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